Declaración de Fe

Nuestras creencias doctrinales

Conoce los principios fundamentales que sostienen nuestra fe, práctica cristiana y vida espiritual.

Creemos que las Escrituras

Del Antiguo y Nuevo Testamento han sido divinamente inspiradas por Dios y que constituyen por sí solas el fundamento de la ley divina, la fe y la práctica cristiana.

Creemos en un solo Dios

Infinitamente perfecto, Creador, Sustentador y Gobernante de todas las cosas, a quien únicamente se le debe adoración y devoción.

Creemos en la Trinidad

El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; tres personas, indivisibles en esencia e iguales en poder y gloria.

Creemos en los dones del Espíritu Santo

Creemos que el Espíritu Santo obra en la vida de los creyentes, fortaleciendo, guiando y edificando a la iglesia conforme a la voluntad de Dios.

Creemos en Jesucristo

Jesucristo posee tanto la naturaleza divina como la humana, siendo verdadera y plenamente Dios, así como verdadera y plenamente hombre.

Creemos en la creación y caída de la humanidad

La humanidad fue creada en un estado de inocencia, pero mediante la desobediencia nuestros primeros padres perdieron su pureza y felicidad.

Como resultado, se convirtieron en pecadores, completamente corrompidos y sujetos al juicio de Dios.

Creemos en la expiación por medio de Cristo

Mediante su sufrimiento y muerte, el Señor Jesucristo realizó la expiación por el mundo, haciendo que la salvación esté disponible para todos los que la buscan.

Creemos en la salvación

El arrepentimiento hacia Dios, la fe en el Señor Jesucristo y la regeneración por el Espíritu Santo son esenciales para la salvación.

Creemos que somos justificados por gracia mediante la fe en Jesucristo y que todos los verdaderos creyentes dan testimonio de esta verdad en su interior.

Creemos en la permanencia en la fe

Permanecer en un estado de salvación requiere una fe firme y obediencia a Cristo.

Creemos en la santificación

Es privilegio de todos los creyentes ser completamente santificados y que todo su ser —espíritu, alma y cuerpo— debe conservarse irreprensible hasta la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo.

1 Tesalonicenses 5:23

Creemos en la vida eterna y el juicio final

Creemos en la inmortalidad del alma, la resurrección del cuerpo en el juicio final, el gozo eterno de los justos y el castigo de los impíos.